viernes, 5 de junio de 2009

Soneto a la rosa

SONETO A LA ROSA
En el aire quedó la rosa escrita.
La escribió, a tenue pulso, la mañana.
Y, puesta su mejilla en la ventana
de la luz, a lo azul cumple la cita.


Casi perfecta y sin razón medita
ensimismada en su hermosura vana;
no la toca el olvido, no la afana
con su pena de amor la margarita.


A la luna no más tiende los brazos
de aroma y anda con secretos pasos
de aroma, nada más, hacia su estrella.


Existe, inaccesible a quien la cante,
de todas sus espinas ignortante,
mientras el ruiseñor muere por ella.

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